Los exosomas son vesículas extracelulares nanométricas (normalmente de 30 a 150 nanómetros de diámetro) que liberan de forma natural las células de todo el organismo, incluidas las células madre mesenquimales. Funcionan como mensajeros entre células y transportan de una célula a otra una carga concentrada de moléculas bioactivas: factores de crecimiento, citocinas, microARN, ARN mensajeros y proteínas reguladoras. Esta carga molecular puede reprogramar el comportamiento de la célula receptora, modular las respuestas inmunitarias, reducir la señalización inflamatoria y favorecer los procesos de reparación tisular.
En la medicina regenerativa aplicada al autismo, la terapia con exosomas aporta directamente estas potentes moléculas de señalización, sin administrar las células vivas que las producen. Este enfoque sin células presenta varias características propias: los exosomas no se replican, no son tumorigénicos y, lo que es fundamental, pueden atravesar la barrera hematoencefálica para llegar a tejidos nerviosos de difícil acceso por otras vías terapéuticas.
La terapia con exosomas para el autismo es un tratamiento en fase de investigación. Aunque la investigación preclínica y las primeras observaciones clínicas han mostrado señales prometedoras en la modulación neuroinflamatoria, el reequilibrio inmunitario y el apoyo a la comunicación celular, todavía hay estudios controlados a gran escala en curso. Presentamos con transparencia el estado actual de la evidencia, tanto lo que resulta prometedor como lo que sigue en investigación, para que las familias puedan tomar decisiones con pleno conocimiento.